¿Estamos los colombianos preparados para la paz?

"El Desfile" de Fernando BoteroLa noticia sobre un eventual inicio de diálogos de paz entre el Gobierno de Santos y la guerrilla de las FARC me ha tomado por sorpresa. Pese a las declaraciones de uno y otro lado siento que me falta información, pero de todas formas, leyendo a Natalia Springer, pienso en que coincido con ella y en que sigo teniendo claro que: “No será un proceso perfecto, pero sí tiene que ser legítimo; así que no hay que confundir perdón con impunidad.”

Desde el momento mismo del anuncio han empezado a salir informaciones referidas al tema, la mayoría de artículo intentan sustentar una idea sobre el país que se ha venido potenciando en los últimos años: existe una nueva Colombia. Los medios de comunicación colombianos e internacionales han apoyado buena parte de sus análisis en los datos de crecimiento económico, pero no percibo mucho  el esfuerzo por profundizar en las tareas pendientes del país: pobreza, desigualdad, inseguridad…

Caricatura de "Leo".  Revista Semana

Caricatura de “Leo”. Revista Semana

¿Es el crecimiento económico el único baremo válido para pensar que Colombia se está transformando en un nuevo país? ¿existe realmente una nueva Colombia? ¿cuál es esa “comunidad internacional” que ha recibido tan emocionada la noticia, la que está compuesta por las multinacionales que han encontrado en este tiempo de conflicto una forma de enriquecimiento pescando en río revuelto o la de esos gobiernos que pública o subterfugiamente han apoyado y hasta justificado el accionar de los violentos en los últimos 50 años? ¿Estamos los colombianos preparados para el inicio de un nuevo proceso de paz?

Escribe la periodista colombiana Marbel Sandoval en un interesante artículo publicado hoy en el diario El País: “El nuevo proceso de paz iniciado por el presidente Juan Manuel Santos con la FARC, si finaliza con éxito, empezaría a cerrar una herida cuyo más reciente inicio los colombianos ubican en el 9 de abril de 1948, cuando Juan Roa Sierra, un oscuro personaje de 26 años, disparó y asesinó en el centro de Bogotá a Jorge Eliécer Gaitán, un líder liberal que se proyectaba a la presidencia del país. Este es el punto de partida no sólo de los últimos 63 años en Colombia, sino también de “El bogotazo: memoria del olvido”, del escritor Arturo Álape, ya fallecido, en el que reconstruye los antecedentes, el crimen y los disturbios que le siguieron y que originaron la llamada violencia colombiana, una guerra partidista que derivó en el bandolerismo y el establecimiento de la guerrilla de las FARC, ahora en proceso de paz, y luego de las posteriores (ELN, EPL, M-19) de los años sesenta y setenta. El conflicto en sí mismo, la irrupción de actores como el paramilitarismo y el narcotráfico, con la corrupción que ha generado al interior de todas las instituciones, incluida la misma guerrilla, así como la violación constante de derechos humanos fundamentales, han proporcionado material abundante no sólo para la literatura sino para el periodismo y la investigación.”

Se está diciendo que al jugar la carta de la paz con las FARC, el estratega Juan Manuel Santos asegura su reelección. No lo sé. Lo que sí sé es que deseo que todo salga medianamente bien, porque no quisiera en Colombia es una nueva etapa: “Uribe III.

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