Y de repente han pasado tres años y medio

El 2 de julio de 2013 aterricé en el nuevo y moderno aeropuerto El Dorado de Bogotá, pensando en que regresaría a Madrid mes y medio más tarde. Sin embargo, hoy mientras contemplaba la ciudad a lo lejos pensé: ¿en qué momento han pasado tres años y medio?

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Panorámica de Bogotá.

En este tiempo han sucedido cosas muy interesantes en mi vida, no sólo en lo laboral sino también en lo personal. Tener a mi familia más cerca, ha sido una de las más importantes. Ya no solo puedo pensar: quiero ver a mi mamá, sino que puedo pensarlo y hacerlo. Cada vez que estamos juntas recostadas en sus sillas mecedoras hablando o en silencio, o cada vez que comparto con mis sobrinas, pienso que valió la pena volver. Aunque la muerte ya ha venido a visitarnos, y bueno a esa “jedionda” no se le puede cerrar la puerta. Ella llegó sin avisar.

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